Hace un segundo acabé de ver el último episodio de Sense8,
esta serie de Netflix logró traerme de vuelta la chispa que necesitaba. Su
universalidad no sólo se trasmite por medio del reparto tan perfectamente
diverso que tiene, o por los escenarios llenos de colores y texturas que te
dejan vivir en cada escena; sino que también te deja sentir la pasión que todos
llevamos dentro y que de alguna manera a veces se nos olvida que tenemos que
mantenerla viva.
Desde el primer episodio supe que me iba a gustar, desde la
primera desvelada supe que no iba a poder dormir hasta que viera el último
segundo de la serie que desde Mumbai hasta Nairobi, de México hasta Seúl y obvio en los Estados Unidos te dejan sentir
lo que sus ocho protagonistas y sus respectivos relativos sienten entre ellos y
como se logran conectar en un mundo tan desconectado y lleno de injusticias e
inseguridades.
Es una corriente de aire fresco para mis pulmones. Si
quieren ver una serie buena y absolutamente innovadora y audiovisualmente increíble,
con un resultado impecable lleno de realidad, sexualidad, romance, dramas, acción,
comedia y protesta, saquen el tiempo y vean Sense8.
100% recomendada.



